Galactorrea mental

Los delirios de un trasnochado, sin seso y rayano a la cursilería más espantosa. Solo para locos extraviados y pelmazos de primera hora, cuerdos y eruditos, abstenerse.

Nombre: mar

miércoles, mayo 12

Sobre vosotras indescifrables féminas.

Trémolos vahídos asfixian mi sempiterna esencia, un cúmulo de aullidos desorientan mis sentidos, otra noche de desvelo asediado por cruentas cavilaciones, ¿Será ese lascivo cánido imbuido en sus lujuriosas travesuras...?
Tal vez, pero eso me arrastra a teorizar sobre vosotras indescifrables féminas:
• A los tres años os miráis en el espejo y veis una reina.
• A los ocho os miráis y veis a Cenicienta.
• A los quince os miráis y veis una hermanastra fea (de Cenicienta): “¡Mamá, no puedo ir a la escuela con este aspecto!”.
• A los veinte os miráis y os veis: "demasiado gorda/demasiado delgada; demasiado baja/demasiado alta; pelo demasiado rizado/demasiado liso", pero decidís que vais a salir de todas formas.
• A los treinta os miráis y os veis: "demasiado gorda/demasiado delgada; demasiado baja/demasiado alta; pelo demasiado rizado/demasiado liso", pero decidís que no tenéis tiempo para arreglarlo y vais a salir de todas formas.
• A los cuarenta os miráis y os veis: "demasiado gorda/demasiado delgada; demasiado baja/demasiado alta; pelo demasiado rizado/demasiado liso", pero pensáis: "por lo menos voy limpia" y salís de todas formas.
• A los cincuenta os miráis y decís “ yo soy”, y vais a todos los lugares donde queréis ir.
• A los sesenta os miráis y os acordáis de todas las personas que ya no se pueden mirar en el espejo. Salís y conquistáis el mundo.
• A los setenta os miráis y veis sabiduría, risas y capacidad, salís y disfrutáis la vida.
• A los ochenta ni os preocupáis en mirar. Simplemente os ponéis un sombrero lila y salís a divertiros con el mundo.
¿No pensáis que tal vez, deberíais tomar aquel sombrero lila mucho antes?
No hay mujeres feas, hay mujeres que no saben resaltar su belleza... Pensadlo:
Y ahora disculpadme que me ha llegado el sueño, parece que el can se ha sosegado, seguro ha conseguido satisfacer sus voluptuosos instintos...